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Cómo poner un precio correcto a tus productos: 3 factores clave

¿Qué precio le pongo a mi producto? Todos nos hemos preguntado esto al iniciar nuestro proyecto emprendedor. Poner un valor al trabajo y el esfuerzo que hay detrás de nuestros productos no es tarea fácil. Pero si haces tus cálculos a conciencia y tienes en cuenta ciertos factores importantes, aprenderás cómo poner un precio correcto a tus productos.

Calcular bien tus precios desde un primer momento puede ser la diferencia entre hacer crecer a tu empresa o sobrevivir a duras penas. En este post, nos centraremos en tres aspectos fundamentales que te ayudarán a fijar tus precios sin quedarte corto y sin excederte, para que logres un negocio rentable.

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Analiza tus costes

Los costes son la suma de todos los gastos que tienes que cubrir como empresa y no encontrarte con pérdidas. Estamos hablando del alquiler de la oficina, el salario de tus empleados, las facturas de suministros y materiales, entre otras.

Dentro de los costes solemos distinguir dos tipos: los costes fijos y los costes variables.

Costes fijos

Son los gastos que tienes independientemente del volumen de tus ventas. Digamos que dentro pueden estar lo que te cuesta mantener el local o la oficina abierta, la gestoría, los suministros, y otros gastos.

Costes variables

Estos sí van ligados al volumen de las ventas. Si necesitas comprar materias primas para la fabricación de tu producto, es lógico que contra más vendas, más materias primas vas a necesitar.

La suma de estas dos variables, serían los costes de nuestra empresa.

Ahora bien, ¿de qué nos sirve conocer este dato si lo que pretendemos es saber qué precios poner a nuestro producto?

Lo veremos mejor con un ejemplo. Imagina que tienes una tienda de zapatos online. Pongamos que durante un año inviertes en comprar un lote de: 1000 zapatillas deportivas, 1000 zapatos de tacón y 1000 botas.

El precio total del lote asciende a 150.000 euros (tus gastos variables).

Si dividimos los 150.000 euros entre los 3.000 productos, sacaremos el valor mínimo que debemos poner al producto para cubrir los costes variables.

Nos daría un total de 50 euros por unidad, el precio al que deberíamos vender cada pieza para recuperar la inversión.

Pero ahora hay que sumar los gastos fijos. Digamos que el mantenimiento de la tienda online cuesta unos 150 euros al mes, 1800 euros al año, que invierte en publicidad unos 400 euros al mes, 4800 al año, los gastos de gestoría que ascienden a 1800 euros al mes, y otros gastos de 6000 euros al año.

Haría un total de 14.400 euros al año, lo cual también vamos a dividir por las 3000 piezas que hemos comprado. Nos daría un total de 4,5 euros.

La suma de ambos costes es de 54,5 euros, el precio que deberías poner a cada producto para no tener pérdidas.

Si cobras menos de esa cantidad, estarás cubriendo los gastos pero no estarás obteniendo ningún beneficio, lo que no sería próspero para tu empresa.

54,5 euros sería el coste base de nuestros productos, a los que tendríamos que añadir un margen de beneficio.

¿Cómo sabemos qué margen aplicar? Pues teniendo en cuenta los otros dos factores.

Considera el valor de tu producto

Cuando hablamos de valor, hacemos referencia a lo que estarían dispuestos a pagar tus potenciales clientes por tu producto.

Siguiendo con el ejemplo de la tienda de zapatos, podemos añadir valor a nuestra empresa ofreciendo devoluciones gratuitas, un periodo de prueba del producto, una garantía, u otros beneficios.

Son esos detalles que aportan valor a la empresa y que te permitirán aumentar el margen comercial, ese porcentaje que hablamos que podemos añadir a los costes.

Conoce los precios de tu competencia

analizar precios de la competencia

El tercer y último gran factor a tener en cuenta es la competencia, por eso es importante que la tengas bien identificada y conozcas cuánto cobra por sus servicios o productos.

Busca empresas con características similares a las tuyas e investiga sus catálogos y webs.

Ten en cuenta que si sus productos son muy similares al tuyo, el precio también deberá serlo. A no ser, que como os hemos comentado antes, añadas elementos de valor que te permitan subirlos algo más.

Conclusiones

Para resolver el dilema de cómo poner un precio correcto a tus productos debes tener en cuenta tres factores: los costes, el valor y la competencia. 

Con el precio tenemos que cubrir la suma de tus costes, de los fijos y de los variables, sino entraríamos en pérdidas.

A ese precio base que nos resulta de calcular los costes, le podemos añadir un porcentaje, un margen comercial, que nos permita tener beneficios.

Cuando consigues mostrar a los clientes el valor de tu marca, estos estarán dispuestos a pagar más dinero.

Finalmente, analizar la competencia es importante porque tus clientes lo harán, irán a comparar los precios con los de otras tiendas de tu mismo sector.

Esperamos que este post te resulte útil para saber cómo poner un precio correcto a tus productos. Si estás iniciando tu negocio, tal vez quieras seguir leyendo acerca de cómo definir a tu cliente ideal o buyer persona.

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